Jardinería
Seleccione plantas de calidad
Haga sus compras siempre en viveros y tiendas para garantizar
un producto de calidad, además de que podrá
contar con orientaciones útiles si lo necesita.
En caso de que compre semillas, trate de que éstas
sean recientes o que hallan estado almacenadas en condiciones
de humedad controlada, así garantizará
su germinación. Plántelas tan pronto como
pueda, pero si tiene que guardarlas y su envoltura es
de papel, cuide de no ponerlas en un sitio húmedo
con grandes variaciones de temperatura porque se descompondrán.
Si adquiere bulbos, revíselos y rechace todos
aquellos que estén blandos o esponjosos, muestren
señales de podredumbre, tengan agujeros, estén
en estado avanzado de brotación o contaminados
con moho o mildiu.
En el caso de seleccionar plantas, aunque los grandes
ejemplares son muy llamativos, con frecuencia se darán
mejor en casa ejemplares más jóvenes,
cuidando de acostumbrarlos gradualmente a cualquier
cambio radical de las condiciones en que vive. Si son
para oficinas elíjalos más bien maduros
y no tan jóvenes, ya que la atención puede
ser menor y estarán expuestos al humo de cigarrillos
y sobras de café y otros líquidos. Seleccione
plantas fuertes, de aspecto robusto, con buen color,
limpias, bien plantadas en macetas, formadas y provistas
de hojas a lo largo de todo el tallo. Rechace, por su
puesto, las que estén amarillentas, larguiruchas
o dañadas. Para comprobar la existencia de plagas,
revise el envés de las hojas, y si es con una
lupa, mucho mejor.
Garantice su medio ambiente
Es preferible elegir plantas adecuadas a las condiciones
que existen en su casa o lugar al que están destinadas,
a seleccionar aquella que le guste mucho, pero difícil
de adaptar porque el sitio escogido no posee las condiciones
que ella necesita para vivir y desarrollarse. Para evitar
fracasos, investigue el hábitat natural de las
plantas que desea y ubíquelas de acuerdo con
éste prestando especial atención a la
temperatura, luz y humedad total que requieran. El éxito
de lograr plantas bellas y sanas radica en el conocimiento
de sus condiciones. En pocas palabras: "La planta
correcta para el lugar correcto".
Cuide el sustrato
El sustrato es el que sirve de soporte a la planta,
ya sea para asirse de él o con el propósito
de vivir a sus expensas. De ahí que reproducir
el natural fuere una premisa indispensable en los cultivos.
Nunca debe utilizar tierra cogida del exterior de un
jardín, pues es indispensable que esté
libre de plagas del suelo, de semillas de malas hierbas
y de enfermedades de las plantas.
Los principales elementos que deben componer un sustrato
y que se utilizan de manera general son, arena lavada
o sílice, carbón vegetal, corteza de pino,
fibra de coco, esfagno, fragmentos de helechos arborescentes,
humus ácido, humus neutro, polvo de tarro, tierra
negra, turba, zeolita, gravilla, hojarasca, aunque debe
tenerse en cuenta que algunas plantas pueden necesitar
algún componente específico o prescindir
de alguno de los relacionados, por eso es importante
comprarlas en tiendas de jardinería, donde puedan
brindarnos información autorizada. También
puede adquirir el sustrato ya elaborado.
Seleccione los recipientes
Escoger un buen recipiente es importante para obtener
un buen cultivo. Éste debe ser proporcional
al tamaño de la planta, con perforaciones de
drenaje en el fondo para la salida de agua del riego
y una mejor aireación del sustrato, lo que
evita pudriciones, la aparición de hongos y
nematodos, así como la asfixia de la planta.
Podrá adquirir macetas plásticas o de
barro; las primeras son más ligeras, fáciles
de limpiar y las plantas que se cultiven en ellas
necesitan riegos menos frecuentes que las cultivadas
en tiestos de barro, que debido a sus paredes porosas
facilitan la pérdida de humedad.
Cómo y cuándo regar
Todas las plantas no necesitan la misma cantidad de
agua para vivir; algunas deben regarse de forma abundante,
otras de forma moderada y en algunas debe ser escaso
el riego. También hay que tener en cuenta las
épocas del año, pues en algunas, como
cuando la luz es más viva y la temperatura
alta, las plantas están en fase de crecimiento
y necesitan más agua que en invierno, que se
encuentran en período de receso vegetativo.
Quiere esto decir, que suministrarles la misma cantidad
de agua durante todo el año no les beneficiará.
Saber regar es un arte. Es valiosa la observación
de las necesidades de cada planta y el ambiente que
la rodea. En días lluviosos, se hace innecesario
el riego para las plantas de exteriores y el mejor
momento para regarlas es por la mañana temprano
o al atardecer; no salpique nunca con agua las hojas
de las plantas que estén bajo un sol fuerte
y directo porque puede producir quemaduras en los
tejidos.
El riego deberá proporcionarle agua al sustrato
y lavar el follaje, ya que ellas absorben la luz a
través de sus hojas. Por eso, para las plantas
que se encuentran fundamentalmente en interiores es
bueno regarlas con pomos que permitan atomizar el
agua y así poder mojar el follaje, lo que no
sólo mejora su aspecto, sino que la ayuda a
vivir.
No deje de regar tanto tiempo que las hojas de la
planta comiencen a languidecer ni tampoco tienda a
echarle demasiada cantidad de agua, fundamentalmente
a las de interiores, que suelen morir por exceso de
riego. Recuerde que las plantas cultivadas en macetas
plásticas necesitan menos agua que las sembradas
en tiestos de barro.
En general utilice agua del grifo para regar las plantas.
Pero si su agua es dura, las sales calizas disueltas
en ella pueden dañar las plantas propias de
suelos ácidos. Si es posible, riéguelas
con agua de lluvia recogida en recipientes limpios
y cerrados. No utilice agua de lluvia procedente de
aljibes o tubos de desagüe, porque puede introducir
plagas y enfermedades a sus plantas.
Un detalle importante es el lavado de nutrientes o
lixiviación, que ocurre cuando las materias
solubles del suelo son arrastradas por el agua con
el exceso de riego, lo que conduce a la pérdida
de condiciones necesarias para el cultivo.
La luz
Todas las plantas necesitan luz para poder fabricar
alimento y crecer. Cada especie tiene sus propios
requerimientos de iluminación, por eso debe
tener esto en cuenta cuando vaya a realizar una elección.
La luz está relacionada con el crecimiento,
la floración, la caída de las hojas...
Si la luz es insuficiente, desarrollarán tallos
largos y débiles y hojas pálidas, pueden
no florecer y finalmente morir. Los cactos de desierto
y las plantas crasas deben estar a pleno sol en verano,
pero la mayoría de las plantas caseras son
adecuadas para luz indirecta o para recibir sólo
unas pocas horas de luz solar al día. Incluso,
las plantas amantes del sol necesitan algo de sombra
para evitar que se quemen bajo la fuerte luz solar
que les pueda llegar.
El aire
Durante el día las plantas consumen anhídrido
carbónico del aire y liberan oxígeno
como subproducto de la fotosíntesis. Por la
noche, cuando se para la fotosíntesis, se invierte
el proceso. Por consiguiente, las plantas necesitan
aire, pero son capaces de mantener el equilibrio necesario
de gases en el aire por medio de sus propios procesos
vitales. Es por ello que pueden vivir en botellas
cerradas. Pero aunque la renovación del aire
no es necesaria para mantener una planta con vida,
a veces los movimientos de aire son deseables. La
ventilación puede ayudar a bajar la temperatura
en verano, y si en invierno están expuesta
a corrientes de aire frío pueden marchitarse;
la renovación suave del aire ayuda a reducir
las infecciones de hongos.
La humedad
Aunque los cactos de desierto y las plantas crasas
pueden prosperar con aire seco, la mayoría
de las plantas caseras de follaje prefieren que el
aire esté húmedo. Este es un problema
que no presentan los países tropicales, donde
el clima es húmedo. Sin embargo, muchas de
las plantas no se logran porque la calefacción
central reseca el aire. Es mejor el aire acondicionado
que incluye humidificación. También
la humedad elevada no es aconsejable en condiciones
frías, ya que estimula las enfermedades producidas
por hongos en las plantas.
Los trasplantes
Aunque las plantas sean fertilizadas a menudo, éstas
crecen y el sustrato se agota, por lo que se hace
necesario el trasplante, el que asegura la existencia
continua de un sustrato fresco para las raíces,
y por tanto de alimento. El mejor momento para realizar
esta operación es en la etapa de su receso
vegetativo o período de menor actividad metabólica;
en las condiciones del Trópico coincide con
los meses de noviembre a marzo.
Elija un recipiente que deje unos cuatro centímetros
más de espacio para las raíces. Todos
los recipientes deben limpiarse antes de ser utilizados.
Las macetas de barro deben dejarse en remojo toda
la noche anterior en agua limpia.
Cuando vaya a realizar el trasplante debe cuidarse
de no dañar el sistema radicular de las plantas.
Para ello bastan algunos golpes en las paredes del
recipiente donde se encuentran
y el cepellón se desprenderá con facilidad.
Las raíces deben observarse cuidadosamente
para detectar posibles enfermedades y proceder a su
desinfección. En el caso de infecciones severas
lo más recomendable es eliminar la planta.
Si las raíces están en buen estado,
se eliminan las secas o podridas y si están
muy largas se les realiza una poda discreta.
Después de efectuado el trasplante debe darse
un riego suficiente para que la mezcla quede adecuadamente
húmeda, pero cuide de no excederse, pues puede
dañar las raíces.
Por último, no pierda su entusiasmo si ve que
su planta recién trasplantada está "triste"
e incluso ha perdido parte del follaje; esto no es
más que el inicio de la adaptación al
nuevo sustrato y deberá emplear todas sus potencialidades
para desarrollar nuevas raíces y hojas.
Decoración
Las plantas dan vitalidad y estímulo visual
al interior de los hogares; pueden considerarse más
que adornos, debido a su permanente carácter
cambiante por su vida y crecimiento, así como
sus casi imperceptibles variaciones de tono y textura.
Decidirnos a incorporarlas a un proyecto de diseño
de interiores es algo muy exigente, ya que ellas pasan
a formar parte integrante del conjunto visual, acentuando
o modificando las características arquitectónicas
existentes. De ahí que sea necesario tener
en cuenta las peculiaridades de la planta y del lugar
de la casa que le tenemos reservado para lograr los
mayores resultados posibles. Por ello es importante
elegir las que sean idóneas para el fin perseguido.
Adquirir plantas sólo porque nos agradan para
después tratar de ubicarlas en la casa, rara
vez da buenos resultados. Igualmente deben tenerse
presente las necesidades de las plantas en cuanto
a su entorno físico, tanto al elegirlas como
al colocarlas.
Reglas de diseño
Las plantas de follaje cuya apariencia no sufre grandes
cambios de una estación a otra suelen ser las
más idóneas como plantas permanentes.
El porte, la forma de la hoja y la textura deben ser
característicos para que la planta cree un
efecto definido. También las podas, los despuntes
y los cuidados generales deben tenerse en cuenta cuando
están permanentemente a la vista.
Debe tenerse en cuenta la relación entre el
tamaño de la planta y el de la habitación,
así como la armonía de la forma de las
hojas y el porte de las plantas con el estilo arquitectónico.
Para los interiores tradicionales deben utilizarse
plantas con follaje delicado y helechos, pero las
habitaciones espaciosas, de techos altos, constituyen
con frecuencia lugares adecuados para grandes plantas
tropicales. En los interiores modernos también
pueden distribuirse de manera atractiva plantas de
hoja menuda, pero las líneas rígidas
de la arquitectura contemporánea ofrecen una
excelente oportunidad para decorar los interiores
con variedades tropicales de hojas distintivas.
La mayor parte de las plantas presenta su mejor apariencia
contra paredes y fondos de color entero, pero aquellas
que tienen hojas de forma pronunciada pueden colocarse
sobre paredes con motivos cuando exista un contraste
definido entre el tamaño de las hojas y esos
motivos.
En la decoración de interiores, una regla básica
es la de convertir cada planta o grupo de plantas
en un foco de atención, pero debe hacerse con
discreción. Las plantas tienen que armonizar
entre sí, así como con el mobiliario
y carácter de la habitación. Cuando
se deseen colocar libremente en el centro de la habitación,
ellas estarán más directamente relacionadas
con la alfombra o suelo y con los muebles circundantes
que con las paredes o cortinas.
Para lograr un arreglo decorativo fuera de lo común,
pueden realizarse combinaciones acertadas de estatuas
o cuadros con las plantas. Las hiedras suelen quedar
muy vistosas contrastando con superficies de mármol
pulido, y los árboles o plantas de un cuadro
pueden tener su prolongación en un ejemplar
situado en primer término. Las flores y el
follaje de las plantas más pequeñas
se realzan cuando se reflejan en una superficie pulimentada
o una mesa brillante. Un espejo trasero dará
una nueva dimensión a una composición
y, además, hace parecer más grande la
habitación.
La elección de los recipientes también
es importante a la hora de decorar un espacio. Éstos
deben de armonizar con los muebles del interior y
ser parte de la decoración; además,
no deben quitar mérito a las plantas. Para
ayudar a unificar el diseño interior y el exterior
pueden utilizarse recipientes similares en la casa
y en el jardín.
Plantas de follaje decorativo
Toda planta seleccionada para colocar en el interior
de hogares, oficinas u otros espacios, debe tener
hojas atractivas; existen algunas que se distinguen
por sus dibujos o coloraciones en las hojas particularmente
decorativos. Pueden resultar agobiantes si se abusa
de ellas, pero algunos ejemplares serán adecuados
para formar el centro de un grupo de plantas. Una
pared vacía se convierte en un acierto decorativo
si se utiliza como fondo para plantas de follaje.
Plantas de gran tamaño
Siempre es tentador comprar grandes plantas que tienen
un impacto inmediato y que colocadas en lugares apropiados
resultan muy atractivas.
Plantas de menor tamaño
Éstas también tienen apreciables utilizaciones,
fundamentalmente para situar en el alféizar
de una ventana o realizar agrupaciones de plantas.
En este último caso las plantas deben armonizar
entre sí, así como con el mobiliario
y carácter de la habitación.
Plantas trepadoras y rastreras
Las plantas que se arrastran por encima de muebles,
como mesas o estantes, cuelgan de una maceta o trepan
por cañas u otros soportes, pueden tener una
gran utilización cuando necesitamos separar
espacios, pues son capaces de crear una división
óptica. Éstas deben ser grandes, pero
no desparramadas. Las rastreras también suelen
utilizarse para suspender de techos altos con vigas
cestos colgantes, lo que aparenta que éste
está más bajo.
Plantas con flores
Éstas ejercen un increíble atractivo,
mayor aun que las hojas de las plantas ornamentales.
Una habitación llena de plantas floridas, quizás
pueda resultar agobiante y recargada, pero unos cuantos
ejemplares seleccionados pueden aportar una pincelada
de color en un marco de follaje. Pequeñas plantas
de flor reciben la atención que merecen si
se utilizan para la decoración de mesas, y
una bonita composición apiñada formará
un atractivo centro de mesa de comedor.
Alargar la vida
de las flores
Para conservar el mayor tiempo posible las flores
que ha adquirido, siga estos consejos básicos
que a continuación le proponemos y conservará
sus flores bellas y frescas durante mucho más
tiempo; recuerde que ellas son frágiles y se
les debe prestar el máximo cuidado.
1. Corte de forma perpendicular una pulgada
aproximadamente del tallo de sus flores antes de ponerlas
en agua.
2. Procure tener las flores en un sitio fresco,
lejos de fuentes de calor o frió como el sol
directo, calefacción, aires acondicionados,
aparatos eléctricos.
3. Cambie el agua de las flores cada dos días
o cuando deje de estar limpia. Añádale
todos los días un poco de agua pero no la cambie
totalmente.
4. Las hojas del tallo nunca deben quedar dentro
del agua. Arranque las hojas inferiores con cuidado.
5. A las plantas y flores les encanta escuchar
música clásica. Verá como sus
flores durarán más y las plantas que
tenga crecerán bellas y fuertes.
6. Pulverice de vez en cuando sus flores con
agua por medio de un vaporizador, fundamentalmente
en épocas calurosas.
7. En las azucenas, camelias y orquídeas
hay que tener cuidado de no mojar las corolas de las
flores de pétalos aterciopelados. En el caso
de las camelias y gardenias, éstas sólo
absorben el agua por sus pétalos, de manera
que deben remojarse y cubrirse con una tela húmeda
rociándolas ligeramente. En el de los narcisos
y jacintos, la savia gelatinosa que desprenden los
tallos de éstas u otras flores, conviene eliminarla
con una suave presión antes de colocarlas en
los floreros para facilitar la absorción del
agua.
8. Si su arreglo es de rosas o violetas, coloque
una pizca de azúcar en el agua. Si es de gladiolos,
una cucharada de vinagre blanco ayudará a mantenerlos
hermosos. Sumerja las flores, incluido el tallo en
agua fría por 15 minutos. Si sólo los
pétalos están caídos, utilice
un alfiler para pinchar la flor, justo debajo de ésta.
9. Existen en el comercio productos adecuados
para la conservación de sus flores, como los
nitratos que aportan nutrientes al agua los que ayudarán
a mantener por más tiempo sus flores.
Otros consejos
1. Si usted recoge sus flores, emplee tijeras
afiladas para no estropearlas.
2. Siempre debe cortarlas por la mañana
temprano, incluso de madrugada, cuando están
bien frescas y todavía empapadas de humedad;
nunca se deben coger las flores cuando hace calor.
3. No corte las flores que están demasiado
abiertas porque morirían rápidamente,
ni tampoco con los botones demasiado cerrados porque
podrían no abrirse.
4. Si decide podar su planta cortando pocas
flores, hágalo en numero impar.
5. Si debe transportar las flores que ha cortado
a su casa, envuélvelas en un periódico
húmedo.
6. Si tiene intención de recoger flores
durante un paseo, lleve consigo papel de periódico
húmedo para envolverlas. Las flores silvestres
son particularmente efímeras.
7. No poner las flores apretadas en el florero,
ya que es importante recordar que las flores tienen
necesidad de absorber ciertos elementos que contienen
el aire y el agua.
8. Si desea cambiar el color de sus flores,
eche un poco de tinta de color al agua, y en unos
minutos cambiarán de color.
9. Para hacer un ramo armonioso hay que seleccionar
las flores según sus colores; las de tonos
claros se colocarán en la parte alta y en la
parte baja los colores más oscuros. Los matices
del mismo color se situarán escalonadamente.
Si se dispone de pocas flores oscuras, se emplearán
para acentuar el centro u otro lugar del ramo.
Cómo podar
Las plantas necesitan cuidados para mantenerlas arregladas.
Las podas se realizan con el objetivo de dirigir el
crecimiento de las plantas en una u otra forma o para
encaminar sus recursos hacia la producción
de flores o frutos.
Cuando pode ramas haga siempre el corte exactamente
por encima de una yema de la que se espera que salga
un nuevo brote. No pode ni demasiado cerca ni demasiado
lejos de ella. El corte se da sesgado hacia abajo
a partir de la yema. Utilice siempre un cuchillo muy
afilado o una podadora, de manera que la rama no se
desgarre. Cuando se trate de árboles pequeños
o de grandes arbustos puede ser necesaria una poda
con sierra. Cubra los cortes efectuados sobre ramas
o grandes tallos leñosos para que no puedan
penetrar los organismos productores de enfermedades
y para evitar la pudrición.
Poda de árboles y arbustos
Los árboles y arbustos que crezcan en espacios
limitados pueden necesitar una atención más
frecuente que los que disponen de espacios amplios
en un jardín normal. Sin embargo, no los pode
si no lo cree necesario. La mayoría de los
árboles y arbustos requieren la poda anual
como de costumbre. Las plantas jóvenes deben
podarse sólo ligeramente, si es que se podan.
Poda de plantas trepadoras
Pueden podarse de manera similar a los arbustos. Algunas
trepadoras como la pasionaria y el jazmín chino
pueden necesitar podas totalmente drásticas
para evitar el crecimiento enmarañado y desarreglado.
Corte todos los tallos que produzcan hojas lisas.
Pode las trepadoras perennifolias a principios de
primavera y las caducifolias en invierno.
Poda de rosales
En el caso de los rosales, además de estos
principios básicos explicados aplicables de
forma general a cualquier poda, se debe tener cuidado
especial de no favorecer los tallos entrecruzados
y evitar el crecimiento central denso. Pode siempre
sobre una yema que apunte hacia fuera, con el fin
de mantener despejado el centro de la planta. Los
rosales recién sembrados deben tener una poda
severa, para dejar sólo madera fuerte para
soportar el crecimiento subsiguiente. Los rosales
bien establecidos varían en sus necesidades
de poda, pero casi todos necesitan cuidados anuales
a principios de primavera.
Poda de plantas de interior
Para la mayor parte de las plantas perennes de interior
las podas drásticas son muy beneficiosas, fundamentalmente
cuando se trata de plantas con un crecimiento anual
vigoroso, como los geranios. Pódelas severamente
justo en el momento en que el crecimiento esté
a punto de empezar; de otra forma tendrá plantas
de aspecto desparramado y descuidado.
Para podar plantas de interior se siguen las mismas
normas que para la poda de plantas de exterior, pero
muchas de interior necesitan "despuntes"
de vez en cuando para favorecer el crecimiento en
espesor, que a su vez tiene como resultado un aumento
del número de flores. El despunte consiste
simplemente en quitar la punta que crece del tallo
o brote. También se utiliza para guiar el desarrollo
de la planta hacia una forma particular. El despunte
debe efectuarse sólo cuando la planta esté
en crecimiento activo, lo que produce una detención
temporal de éste. Nutra y riegue la planta
cuidadosamente después del despunte.